A ningún tutor nervioso de mascotas le gusta encontrarse cuidando de un gatito enfermo. Sin embargo, hay varias enfermedades comunes que los gatos jóvenes pueden desarrollar. Actuar tan pronto como veas los síntomas permite brindar un buen cuidado a un gatito enfermo y hacer que tu gatita vuelva rápidamente a ser tan juguetona como siempre.

Gato Scottish Fold con un cono protector de plástico

Parásitos Molestos

Cuando llevas un gatito a casa por primera vez, puede que no te des cuenta de que también has llevado a otros “invitados”. Los parásitos, como los ácaros en los oídos y las pulgas, son plagas que pueden hacer que tu gato se enferme. También pueden propagarse a otros animales de tu hogar. Es importante que tu nuevo gatito sea revisado por un veterinario tan pronto como lo lleves a casa, ya que a menudo pueden descubrir estas plagas antes de que aparezcan síntomas evidentes. Los síntomas de una infestación de parásitos pueden incluir rascado, lamido excesivo en una zona, sacudir la cabeza, manchas rojas en la piel o heces inusuales. Si notas estos síntomas, no le des un tratamiento de venta libre. Muchos medicamentos o productos tópicos no están aprobados para gatitos. En su lugar, programa una cita con el veterinario en cuanto aparezcan los síntomas.

Síntomas que NO Debes Ignorar

Si notas que tu gatita tiene secreción en los ojos o la nariz, estornuda o respira con dificultad, puede que tenga una infección respiratoria alta. En muchos casos, unos simples antibióticos recetados por tu veterinario resolverán el problema si sospechan que la infección no es viral. Sin embargo, tu veterinario puede recomendar hacer algunos análisis de sangre para descartar que la infección respiratoria alta no esté ligada a un problema subyacente más serio como el virus de la leucemia felina (FeLV) o el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV), según señala Pet Health Network. Aunque un problema respiratorio alto pueda parecer algo que podrías tratar en casa, es crucial que los gatitos con síntomas oculares o pulmonares vean a un veterinario lo antes posible.

Dilema Digestivo

Los problemas digestivos pueden presentarse de muchas maneras. Tu gatito enfermo puede tener vómitos, diarrea, estreñimiento o volverse letárgico. Como los gatitos pueden ser curiosos, es posible que los problemas digestivos de tu minina se deban a que picó algo que no debía haber comido. A veces, rastros de químicos o aceites también pueden quedar en el pelaje de un gato y, cuando se acicala, ingiere esos líquidos dañinos y desarrolla problemas digestivos. La Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA) advierte sobre dejar al alcance aceites esenciales, productos de limpieza, flores y plantas de interior que puedan ser dañinos o incluso mortales para tu gato. Si notas que tu gatita tiene síntomas gastrointestinales, obsérvala cuidadosamente durante unas horas. A veces, el problema se resuelve solo en el plazo de un día. Si tu gato se niega a comer, no puede moverse o empieza a tener temblores, llévala de inmediato a un hospital veterinario para descartar un envenenamiento.

Mantener el Cuidado de tu Gatita

Una vez que tu gato ha sido correctamente diagnosticado y se ha desarrollado un plan de tratamiento, es importante cumplir todas las recomendaciones. Si a tu gatita le recetan medicación y parece estar mejor después de unas pocas dosis, sigue dándosela hasta completar el tratamiento y acude a la cita de control con el veterinario.

Si tu gato tuvo pulgas, asegúrate de hacer una limpieza profunda de tu casa y de aspirar bien las alfombras. Los huevos de pulga pueden vivir durante meses en rincones oscuros de tu hogar. Como los gatos se acicalan y pueden ingerir huevos de pulga, es importante hablar con tu veterinario sobre los mejores métodos de control y prevención de pulgas para tu situación particular. Los hogares con varias mascotas o con muchas alfombras pueden requerir métodos de control de pulgas diferentes.

Si tu gato tiene problemas digestivos frecuentes, puede que sea alérgico o sensible a algo en tu hogar o en su comida. Mientras estás en “modo cuidado de gatito enfermo”, trata de mantenerla con un solo tipo de alimento aprobado por el veterinario, y asegúrate también de que otras personas en tu casa no le estén dando golosinas a escondidas.

Niña sosteniendo en sus manos a un gatito que maúlla

Lo más importante al cuidar de un gato enfermo es ayudarlo a recuperarse. Una de las maneras más sencillas de hacerlo es ponerla en cuarentena, separada del resto de la casa, para que pueda descansar y evitar interacciones innecesarias con otras mascotas. Déjala dormir, ya que el sueño es una excelente forma de permitir que su pequeño cuerpo se cure solo. Controla cuánto come y bebe, ya que ambos son vitales para su salud general, especialmente mientras está enferma. Mantén mantas o toallas cómodas en su zona para que pueda acurrucarse y mantenerse caliente; asegúrate de que sean lavables y de que no te importe que puedan mancharse si tiene malestar estomacal. Lo último que hay que mencionar es que evites manipular a tu gatito tanto como puedas cuando esté enfermo. El manejo excesivo puede empeorar ciertas condiciones. Si tienes que agarrarla, asegúrate de lavarte las manos antes y después para evitar transferir bacterias o virus no deseados a tu gatita u otros animales del hogar.

Consejos Preventivos

Aunque es útil saber cómo cuidar de tu gatita cuando está enferma, es igualmente importante saber cómo prevenir que tu gato se enferme en el futuro. Aquí tienes algunos consejos rápidos que pueden ayudar a evitar que tu gatita se enferme y permitirle crecer hasta convertirse en una gata adulta feliz y saludable.

  • Lleva a cabo visitas de bienestar con el veterinario temprano y con frecuencia. En cuanto adoptes un gatito, deberías llevarlo a que lo revise un veterinario. Es importante mantenerse al día con las visitas de control y las vacunas, y llevar una muestra de heces a cada revisión.
  • Pasa tiempo con tu gato todos los días y aprende su rutina. Si no conoces realmente lo que es “normal” en tu gato, te será más difícil saber cuándo algo anda mal. Observa cuánto duerme, dónde le gusta pasar el rato, a qué hora del día come y con quién le gusta estar. Si tu gato empieza a comportarse de manera diferente, algo puede estar mal, y podrás ayudarlo a volver a la normalidad más rápidamente si eres un observador atento.
  • Sé consciente de tu entorno. Las cosas de tu casa son seguras para ti, pero puede que no lo sean para tu amigo felino. Antes de llevar un gatito a casa, revisa si hay pequeños espacios en los que pueda quedar atascado, cuerdas o cordones en los que pueda enredarse (piensa en las persianas), y especialmente plantas, alimentos y químicos que deban estar bajo llave o fuera de su alcance. A medida que tu gato crezca, ten cuidado con lo que otros miembros de la familia o amigos traen a tu hogar.
  • Una buena nutrición es de gran ayuda. Muchas enfermedades y dolencias se pueden prevenir si tu mascota tiene un sistema inmunológico fuerte y recibe un suministro constante de las vitaminas y minerales adecuados. Habla con tu veterinario para determinar la mejor comida para tu compañera de cuatro patas. Sigue siempre las recomendaciones de tu veterinario sobre cuánto y con qué frecuencia alimentar a tu gato (incluso si protesta por un bocadillo a las tres de la mañana).
  • Mantén activa a tu gata. A los gatos les gusta dormir, pero mantener a tu minina activa un poco cada día ayuda mucho a prevenir la obesidad. Esto es especialmente importante en los gatitos, ya que quieres que empiece con el pie… o la pata, correctos.

Un gatito enfermo nunca es algo agradable, y quieres hacer todo lo posible para ayudarlo a recuperarse. Sigue estos útiles consejos para cuidar de tu gatita enferma y darle la mejor oportunidad de sanar y volver a ser tan juguetona como siempre.

Chrissie Klinger Chrissie Klinger

Chrissie Klinger es educadora, escritora y madre de dos hijos, tres perros y tres gatos. ¡A su perro Jake le encanta sentarse en su regazo siempre que puede! Disfruta de un estilo de vida activo y ecológico en la zona rural de Pensilvania.