El amor por nuestros cachorros es inmenso, y verlos sufrir, aunque sea un poquito, nos rompe el corazón. El proceso de dentición es una etapa natural en su desarrollo, pero puede venir acompañado de molestias y, a veces, de un dolor considerable. No te preocupes, ¡estamos aquí para guiarte!
En este artículo, desglosaremos todo lo que necesitas saber sobre los dientes de leche de tu cachorro, por qué les duelen, cómo puedes ayudarles a sentirse mejor y cuándo es el momento de buscar la ayuda de un profesional.
Al igual que los bebés humanos, los cachorros nacen sin dientes. Pero no pasa mucho tiempo antes de que empiecen a asomar sus primeras perlitas.
Los cachorros desarrollan dos juegos de dientes a lo largo de su vida:
Son los primeros en aparecer. Son pequeños, muy afilados (¡como agujas!) y bastante frágiles. Un cachorro tiene 28 dientes de leche.
Aparición: Generalmente, los incisivos (delanteros) y los caninos (colmillos) empiezan a salir entre las 3 y 6 semanas de edad. Los premolares aparecen un poco más tarde, entre las 4 y 8 semanas.
Función: Ayudan al cachorro a empezar a masticar alimentos sólidos y a aprender a usar su boca.
Estos son los dientes "de adulto" que reemplazarán a los de leche. Son más grandes, fuertes y menos afilados. Un perro adulto tiene 42 dientes permanentes.
Aparición: El proceso de reemplazo comienza alrededor de los 3-4 meses de edad y suele completarse entre los 6 y 7 meses. Los incisivos y caninos son los primeros en caer y ser reemplazados, seguidos por los premolares y, finalmente, los molares (que no tienen predecesores de leche).
El dolor dental en cachorros se debe principalmente a dos procesos naturales:
Cuando los primeros dientes empiezan a perforar las encías, puede causar picazón, irritación e inflamación. Es una sensación similar a la que experimentan los bebés humanos.
Este es el período más intenso. Los dientes permanentes empujan a los de leche, haciendo que sus raíces se reabsorban y se aflojen hasta que se caen. Este proceso puede ser incómodo y doloroso. Las encías pueden inflamarse y doler a medida que los nuevos dientes se abren paso.

Masticación excesiva: ¡Todo lo que encuentra a su paso es un juguete para morder! Muebles, zapatos, tus manos...
Babeo más de lo normal.
Encías inflamadas o enrojecidas.
Pérdida de apetito o dificultad para comer: Si le duele mucho, puede que no quiera comer su pienso habitual.
Irritabilidad o quejidos: Puede estar más gruñón o lloriquear sin razón aparente.
Frotarse la boca con las patas o contra objetos.
Encontrar pequeños dientes de leche: ¡No te asustes si encuentras un diente diminuto en el suelo o en su cama! Es completamente normal. A menudo, los cachorros se tragan sus dientes de leche sin problema.
¡Aquí es donde entras tú! Hay varias cosas que puedes hacer para que tu cachorro se sienta más cómodo:
Juguetes para Masticar Adecuados: Esta es la herramienta número uno. Ofrece juguetes diseñados específicamente para la dentición de cachorros. Busca aquellos que sean:
Resistentes, pero no demasiado duros: Para evitar fracturas dentales.
Texturizados: Para masajear las encías.
Enfriables: Algunos juguetes se pueden meter en el congelador. El frío ayuda a adormecer las encías y reducir la inflamación.
Evita: Huesos muy duros, cuernos de ciervo o juguetes que puedan romperse en trozos pequeños y ser ingeridos.
Toallas Húmedas Congeladas: Humedece una toalla pequeña, retuércela y métela en el congelador. Una vez congelada, tu cachorro puede masticarla para aliviar sus encías. ¡Siempre bajo supervisión!
Snacks y Golosinas para la Dentición: Hay golosinas específicas para cachorros en etapa de dentición que son más blandas o tienen texturas que ayudan a masajear. Asegúrate de que sean apropiadas para su edad y tamaño.
Masajes en las Encías: Con las manos limpias, puedes masajear suavemente las encías de tu cachorro. Esto puede ser muy reconfortante para ellos. Si tu cachorro lo permite, puedes usar un cepillo de dedos de silicona.
Alimentos Blandos: Si tu cachorro tiene mucho dolor y le cuesta comer su pienso seco, puedes humedecerlo con un poco de agua tibia o caldo de pollo bajo en sodio para ablandarlo. También puedes ofrecerle comida húmeda para cachorros durante este período.
Mucha Paciencia y Cariño: Tu cachorro puede estar más irritable o demandante. Dale mucho amor, comprensión y asegúrate de que tenga un lugar tranquilo para descansar si lo necesita.
Aunque la dentición es un proceso natural, hay situaciones en las que la intervención veterinaria es crucial. Consulta a tu veterinario si observas:
Retención de Dientes de Leche: Es la complicación más común. Si un diente de leche no se cae y el diente permanente ya está erupcionando a su lado, puede causar un doble juego de dientes. Esto puede llevar a problemas de mordida, acumulación de comida y sarro, y dolor. Tu veterinario podría necesitar extraer el diente de leche retenido.
Dientes Fracturados o Rotos: Los dientes de leche son frágiles. Si tu cachorro se golpea o muerde algo muy duro, podría fracturarse un diente. Esto es doloroso y puede llevar a infecciones.
Encías muy inflamadas, sangrantes o con pus: Aunque una ligera inflamación es normal, si las encías están muy rojas, sangran profusamente o ves signos de infección, es una señal de alarma.
Dolor extremo o incapacidad para comer: Si tu cachorro se niega a comer durante más de un día o muestra signos de dolor muy intenso, necesita atención veterinaria.
Fiebre o letargo: Estos no son síntomas normales de la dentición y podrían indicar una infección o un problema de salud más grave.
Mal aliento muy fuerte: Aunque un ligero mal aliento puede ocurrir, un olor fétido podría indicar una infección.
Cualquier preocupación que tengas: ¡Más vale prevenir que curar! Si algo te inquieta, una llamada o visita al veterinario te dará tranquilidad.
La etapa de dentición es un hito importante en la vida de tu cachorro. Con tu ayuda, paciencia y las herramientas adecuadas, puedes hacer que este proceso sea lo más cómodo posible para él. Y recuerda, una boca sana en la edad adulta comienza con una buena atención dental desde la etapa de cachorro. ¡Disfruta de esos pequeños dientes afilados, porque pronto serán reemplazados por una sonrisa adulta y fuerte!