A todos los dueños de gatos les ha pasado alguna vez: su mascota come algo indebido y termina con el estómago suelto por un día o dos. Sin embargo, cuando la diarrea se prolonga por más de tres semanas (o aparece y desaparece constantemente durante meses), dejamos de hablar de un problema pasajero y entramos en el terreno de la diarrea crónica.

A diferencia de un cuadro agudo, la diarrea crónica rara vez se cura sola y suele ser el síntoma de un problema subyacente que requiere atención veterinaria.

Principales causas de la diarrea crónica

El sistema digestivo del gato es sumamente sensible. Las razones detrás de este padecimiento se pueden agrupar en cuatro grandes categorías:

Cuatro gatitos comiendo juntos de un plato en el jardín junto a un camino de adoquines

Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII / IBD): Es una de las causas más comunes. Ocurre cuando las paredes del intestino del gato se inflaman de forma crónica, afectando la absorción de nutrientes.

Alergias o intolerancias alimentarias: Un cambio sutil en los ingredientes de su comida (incluso en una marca que ha consumido por años) puede desencadenar una reacción inmunitaria o digestiva.

Parásitos persistentes: Algunos protozoarios como la Giardia o las Tritrichomonas no siempre mueren con los desparasitantes comunes y requieren tratamientos específicos.

Problemas sistémicos o metabólicos: Enfermedades como el hipertiroidismo felino, la insuficiencia renal, problemas hepáticos o la pancreatitis también se manifiestan a través de las heces blandas.

 

Síntomas de alerta

La diarrea crónica no siempre viene sola. Si notas que tu gato presenta alguno de los siguientes signos, la visita al veterinario es urgente:

  1. Pérdida de peso progresiva (aunque coma bien).

  2. Deshidratación y pelo opaco o descuidado.

  3. Vómitos ocasionales o frecuentes.

  4. Presencia de sangre roja o mucosidad en las heces.

  5. Letargo o cambios en su comportamiento (se aísla o se queja).

¿Cómo se diagnostica y trata?

Dado que las causas son tan variadas, el veterinario necesitará realizar un proceso de descarte. Esto suele incluir análisis de heces, exámenes de sangre y, en ocasiones, ecografías o dietas de exclusión (cambiar su comida a una proteína hidrolizada durante unas semanas).

Nota importante: Nunca automediques a tu gato ni le des medicamentos humanos, ya que pueden ser altamente tóxicos para ellos.

El tratamiento puede ir desde un simple cambio a una dieta terapéutica altamente digerible y el uso de probióticos, hasta el uso de antibióticos específicos o corticoides si se confirma una enfermedad inflamatoria.

La diarrea crónica es agotadora tanto para el gato como para su dueño, pero con el diagnóstico correcto, la gran mayoría de los felinos recuperan su calidad de vida y vuelven a tener una digestión saludable.

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